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26/09/2016 Por La Nación. FUENTE Días atrás se produjo el hecho más grave, cuando dos ladrones saltaron el cerco perimetral y acuchillaron a un hombre para robarle la bicicleta; habrá más guardias, cámaras y botones antipánico.

Un violento robo ocurrido días atrás puso en alerta a los ciclistas que suelen entrenar en el histórico circuito del ex KDT, cerca de la Costanera Norte. Un hombre recibió una puñalada en el pecho tras ser atacado por dos jóvenes que saltaron el alambre tejido perimetral del predio y se le tiraron encima cuando corría con su bicicleta por la pista. Querían sustraerle el rodado.

Aunque no se había registrado previamente un hecho de tal violencia, lo cierto es que hace tiempo que los deportistas toman recaudos. La Ciudad tomó nota de esta seguidilla y adelantó a LA NACION que se reforzarán las medidas de seguridad en el lugar.

La víctima del brutal asalto pidió no ser identificada en esta nota. «Aún estoy shockeado», reconoció a LA NACION. La hoja de la cuchilla con la que lo atacaron perforó su pecho y pasó a sólo un par de centímetros de su corazón.

Eran las 14 y el hombre realizaba su entrenamiento habitual con la bicicleta en el circuito de 1200 metros del Parque Manuel Belgrano. Cuando circulaba por la curva que da hacia Salguero, a unos 30 kilómetros por hora, dos hombres se arrojaron sobre él de repente. Uno de ellos llevaba un arma blanca.

«Quedé tirado en el piso, con una herida en mi pectoral izquierdo. Los ladrones tiraron la bici por arriba de las rejas y saltaron», contó el ciclista. Un móvil policial identificó a uno de los asaltantes y lo atrapó a pocas cuadras del lugar. El sospechoso quedó a disposición de la Justicia de Menores porteña.

Desde entonces, la víctima no volvió al circuito. El único lugar donde se sentía seguro para pedalear «dejó de serlo». Lo que le tocó vivir se convirtió en el hecho más grave conocido hasta ahora de los que ocurren en el lugar. Pero los ciclistas dicen que hay robos dentro del predio y denuncian que sólo hay dos guardias de una empresa privada, y que eso «no es suficiente»,

Sebastián Donadío corre a diario en el circuito. Cuando finaliza el entrenamiento se ducha en el vestuario. Eso sí, nunca pierde de vista su bicicleta. Es que a nadie se le ocurre dejar su rodado atado sin control. «Roban bicis estacionadas», contó Donadío a LA NACION.

«Estamos en alerta y pedimos más seguridad. Hace unos cuatro meses que se sabe de algunos hechos de robos. Los ladrones saltan las rejas perimetrales o entran por una obra lindera», dijo Osvaldo Benvenuti.

El entrenador hacía referencia a unos trabajos que se están haciendo en el terreno ubicado al lado de la pileta del ex KDT. El hombre recordaba que días atrás unos jóvenes aparecieron en la pista e intentaron golpear a una mujer para robarle cuando ella corría con su bicicleta, situación que no prosperó porque la víctima logró escapar.

Mayores recaudos

Ante la consulta de LA NACION, voceros de la Subsecretaría de Deportes de la Ciudad indicaron que se solicitó al Ministerio de Justicia y Seguridad porteño la aplicación de medidas para resguardar el lugar. Dijeron que se solicitó el aumento de la seguridad privada y que se prevé la instalación de ocho cámaras de circuito cerrado de televisión, ocho detectores de intrusión para colocar en el perímetro y un sistema de incendio con 16 sensores de humo, sumados a sirenas y otros dispositivos, como pulsadores antipánico.

Los peligros para los ciclistas trascienden lo que ocurre en el ex KDT. Hace tres años que Esteban Fernández recorre la bicisenda entre Barrio Norte y el centro. Aunque nunca le pasó nada, en ciertos tramos de su trayecto está más atento. Cuando circula por la ciclovía pegada a la terminal de trenes de Retiro mira hacia todos lados e intenta no detener la marcha por nada.

En una recorrida realizada por LA NACION, los ciclistas consultados no habían sufrido robos, salvo un amigo de Lucas Romano. ««Carlitos» se detuvo en el semáforo de Figueroa Alcorta y Austria y unos pibes le sacaron la mochila que llevaba en el canasto», contó el hombre, algo agitado por la pedaleada.

Mariano Burzzio supo por un allegado de un robo en los alrededores de Libertador y Olleros, pero recordó que la víctima no había sido lastimada. Contó que la mujer le entregó la mochila al delincuente, que corrió hacia las vías del ferrocarril Mitre.

A una cuadra de allí, poco más de dos años atrás, un delincuente mató a Pablo Tonello para robarle la bicicleta y sus pertenencias. Desde entonces, un efectivo policial custodia ese tramo de la ciclovía, en la que el padre de la víctima, cada semana, dialoga con ciclistas.

  • El asalto ocurrió cuatro semanas atrás, cuando el ciclista (pidió reserva de su identidad) circulaba con su bicicleta y dos jóvenes se le tiraron encima. Uno lo acuchilló; le robaron el rodado y saltaron la reja perimetral
  • Tras las denuncias por varios robos, desde la Ciudad afirmaron que reforzarán la seguridad en el predio con más personal de vigilancia y la implementación de dispositivos electrónicos de seguridad